12 motivos para saber que ha llegado el momento de dejar de conducir

12 motivos para saber que ha llegado el momento de dejar de conducir.
NOTICIA de Javi Navarro
16.08.2022 - 10:18h    Actualizado 04.02.2024 - 10:23h

¿A qué edad es recomendable dejar de conducir para no ser un peligro en la carretera? La edad no es en España un impedimento para aparcar el coche de forma definitiva, pero sí las condiciones de salud. Por eso es conveniente anticiparse emocionalmente a este momento, hablar sobre ello con la familia, escuchar a nuestros seres queridos e implementar alternativas para seguir disfrutando plenamente de la vida en condiciones de bienestar y, sobre todo, nuestra seguridad y de la del resto de conductores.

Según datos de cleverea.com, empresa de seguros online para automóviles y motos, en España hay más de dos millones de adultos que conducen habitualmente. Entre ellos, un millón de personas que conducen con edades entre 65 y 69 años, 700.000 aproximadamente de 70 hasta 75 años y unos 500.000 que siguen circulando con más de 76.

Respecto a la renovación del carné de conducir, el permiso de clase B, para conducir turismos, tiene que renovarse cada 10 años hasta los 65 y, a partir de entonces, cada 5. Pero si el centro de reconocimiento de conductores considera que debe caducar antes, puede marcar una revisión anual, por ejemplo. Para algunas enfermedades, estos centros autorizados están obligados a exigir un certificado médico o un informe antes de tramitar la renovación del carné. Así es cuando se sufren dolencias cardiacas que hayan requerido cirugía o no, enfermedades vasculares, neurológicas, respiratorias, digestivas, oncológicas, crónicas degenerativas, diabetes, etc. Es decir, cuando uno padece cualquiera de estos problemas, tenga la edad que tenga, puede que no esté en condiciones de ponerse al volante.

Javier Bosch, consejero delegado de Cleverea, señala que “la pérdida del carné es inevitable, un duelo que llegará a todos aquellos que tengan la suerte de cumplir muchos años. Es duro, pero no es el fin, y en ningún caso debe implicar renunciar a viajar, salir con amigos o ir a cenar”. Por más veterano que uno sea, los años pasan factura en las capacidades al volante. Muchos conductores llevan más de medio siglo con el carné, aunque la experiencia no puede suplir el deterioro implacable de la edad.

Señales de que hay que dejar de conducir

¿Y cuáles son las señales evidentes de que hay que dejarlo? A continuación te las detallamos y, por supuesto, no hace falta reconocerse en todas estas señales; basta con reconocer alguna para irse preparando para dejar de conducir el coche de forma definitiva:

Si te pitan

Hay gente que me pita. Los conductores maleducados existen, pero si uno tiene la sensación de que su número aumenta de repente, puede ser que esté haciendo algo mal.

Si te pierdes

¿Te pasa que te pierdes incluso en trayectos conocidos? También los jóvenes se pierden, no obstante en edades avanzadas es más frecuente y puede ser síntoma del comienzo de un deterioro cognitivo aún no diagnosticado. Un buen navegador para el coche no siempre soluciona, porque con los años resulta más difícil mirar a la vez la pantalla y la carretera.

Si tienes percances

No necesariamente golpes importantes, pero sí pequeños raspones, ligeros choques, o he estado a punto, con mucha frecuencia…

Si te aparecen peatones o ciclistas de la nada

Cuando se repiten estos sustos, aumentan los frenazos y las ocasiones en las que hay que disculparse en los pasos de cebra es síntoma de falta de reflejos y pérdida de visión lateral.

Si te sales del carril

Cuando, algunas veces, te sales de tu carril, puede denotar que el esfuerzo de concentración te provoca cansancio y hace que no circules como es debido.

Si te pones nervioso en las rotondas y cruces

Sí, me estresa incorporarme a una rotonda. Actos tan habituales como tomar una rotonda, salir de ella en el momento oportuno, incorporarse a la vía principal desde un carril de aceleración, tomar un desvío… pueden empezar a resultar muy estresantes.

Si te dicen que no estás conduciendo bien

¿Alguien próximo se queja de cómo conduces? Si nuestros familiares, parejas, o nuestros amigos empiezan a manifestar tensión por nuestra forma de conducir o hacen como si frenaran ellos desde el asiento del copiloto…, tal vez no seamos ya tan buenos conductores como solíamos ser.

Si te distraes al volante

Darse cuenta de que vamos demasiado despacio o demasiado deprisa, pasarnos los desvíos, frenar en el último momento… Todo esto indica que estamos sufriendo distracciones al volante.

Si otros te avisan de lo que debes hacer

¿Otros se dan cuenta antes que tú de lo que tienes que hacer cuando conduces? Mientras conducimos, siempre nos enteramos un poco más tarde que los demás de que viene un vehículo de emergencia pidiendo paso, de que hemos hecho algo mal, de que hay algo que invade la calzada o de lo que pone en las señales de tráfico.

Si te cuesta hacer algunos movimientos

Algunas personas tienen dificultades para mover el pie entre el freno y el acelerador o les duele el cuello al girar la cabeza para aparcar o sufren tensión en las manos al agarrar el volante con seguridad.

Si no quieres conducir de noche

Nadie ve igual de noche que de día, pero si la visión nocturna empieza a ser un serio problema para conducir con seguridad, no hay que arriesgarse.

Si te han puesto varias multas

Esto también puede ocurrirle a cualquiera, aunque si coincide con la pérdida de reflejos y con que hemos acumulado más sanciones de lo normal, conviene pensarlo. Si tienes dudas sobre si has cometido alguna infracción, aquí puedes consultar cómo saber si te han puesto una multa.

Cómo afrontar la decisión de dejar de conducir

Es verdad que conducir forma parte de nuestra identidad, de nuestra independencia y, a veces, incluso, de nuestras aficiones. El adiós al coche propio supone un varapalo emocional que habrá que asumir.

Por ello, para afrontar la pérdida del carné, hay que hacerse a la idea con tiempo. Es bueno irse preparando. A veces, las condiciones de salud cambian de repente, pero en cuestiones de edad se trata de un proceso lento. En la medida de lo posible, hay que ir haciendo ajustes, tal vez sea el momento de cambiar de casa si vivimos aislados y prever que un día no podremos conducir. Si tenemos actividades de socialización a las que acudimos con el coche (clases o cursos), se puede ir buscando un centro más cercano o mejor comunicado.

Tampoco hace falta que nos declaren no aptos para dejarlo. Ser realistas y asumir las propias limitaciones es preferible a que un centro de reconocimiento de conductores no nos renueve el carné de la noche a la mañana; hay que hacer caso de los avisos de nuestro cuerpo y de nuestros familiares y, cuando sea necesario, aceptar voluntariamente la pérdida. Por eso, también será mejor tomar la decisión por elección propia, mejor que por imposición.

Otro aspecto a valorar es el de hacer cuentas del gasto del coche. Mantener un coche puede llegar a ser caro si no lo utilizamos mucho: el seguro, el impuesto municipal, los costes de aparcamiento en la zona SER, el precio del combustible, las averías, los cambios de ruedas, revisiones de aceite, filtros, pasar la ITV… Además, puede que podamos vender el vehículo si aún está en buen estado (el mercado de segunda mano está en alza).

Lo importante es continuar con la vida activa y ver opciones de transporte público, como por ejemplo usar el abono para mayores, que además es muy barato en algunas comunidades, aprender a desenvolverse con las aplicaciones para pedir taxis, los coches compartidos, viajes programados o pedidos online. En muchas zonas rurales, se puede organizar el traslado en grupo: un día para ir al médico, otro para las compras, otro para el ocio. Algo que, además, conlleva una saludable socialización.



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