Así son las diferencias entre el trabajo en remoto y el virtual

Los coworking son lugares de trabajo donde trabajar en remoto, ideales para el teletrabajo.
NOTICIA de Javi Navarro
21.11.2023 - 14:48h    Actualizado 24.11.2023 - 13:20h

La llegada del coronavirus a nuestras vidas sirvió para reivindicar la necesidad de contar con un espacio de trabajo agradable. Desde entonces, la forma en la que muchos empleados desarrollan su trabajo ha dado un giro radical. El trabajo en remoto y el virtual son dos ejemplos de ello y que a menudo se entremezclan cuando hablamos de este tipo de cuestiones. A simple vista puedan parecer sinónimos, pero lo cierto es que existen diferencias que vale la pena mencionar para comprender mejor cómo estas modalidades influyen en nuestra vida laboral. La irrupción de plataformas en las grandes capitales, como el servicio de coworking en Madrid o Barcelona, es buena prueba de ello.

Comprendiendo las diferencias entre el trabajo en remoto y el virtual

Juntos, pero no revueltos. La concepción actual de trabajo en remoto, también conocido como teletrabajo, se refiere a la posibilidad de desempeñar las obligaciones laborales desde ubicaciones diferentes a la oficina central de una empresa. Dicho de otra manera, los trabajadores pueden estar dispersos geográficamente, pero conectados a través de la tecnología que les permita colaborar eficientemente, con la flexibilidad que conlleva no estar atado a un único lugar de trabajo. Con el añadido a su favor de poder adaptar el entorno de trabajo según las preferencias individuales.

Por otro lado, el trabajo virtual abarca un espectro más amplio, puesto que implica la realización de actividades laborales en un entorno completamente digital. Esta concepción va más allá de la mera dinámica de desplegar funciones desde el hogar, puesto que implica el uso de plataformas y herramientas online para realizar tareas, colaborar y comunicarse. En este sentido, el trabajo virtual elimina la necesidad de una ubicación física, permitiendo una mayor libertad en la gestión del tiempo y los recursos.

Al igual que el trabajo en remoto, no depende de ninguna ubicación física y ofrece las mismas ventajas en términos de flexibilidad. Es decir, los profesionales pueden colaborar en proyectos globales sin estar limitados por fronteras geográficas, al mismo tiempo que las nuevas tecnologías permiten reducir la fricción entre profesionales, mejorando aspectos como la eficiencia y la productividad.

¿Qué modelo de trabajo es mejor de los dos?

La respuesta corta podría ser, “el que mejor se adapte a nuestras necesidades”, pero hay un contexto más amplio. A pesar de sus beneficios, el trabajo virtual también cuenta con ciertas desventajas, como la sensación de aislamiento y la falta de límites entre vida laboral y personal. Al ser un modelo que se desarrolla sin estar atado a un lugar de trabajo, los servicios de coworking pueden ser una buena solución en la medida que proporcionan un espacio profesional fuera del hogar para que los trabajadores separen ambas dimensiones de su tiempo, además de contar con todas las herramientas necesarias para su correcto desempeño.

En el caso del trabajo en remoto, su desarrollo suele estar ligado a una oficina central, por lo que se suelen generar dinámicas en las que el trabajador debe asistir presencialmente de manera periódica. La inclusión de un servicio de coworking también puede ser interesante para optimizar la experiencia laboral y disociar nuestras obligaciones de la vida personal, pero el factor económico no puede dejarse de lado. En cualquier caso, la elección entre ambos depende de las preferencias individuales, las necesidades del trabajo y nuestro presupuesto.



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