Vente a los países del Este, hay trabajo

Vente a los países del Este, hay trabajo
NOTICIA de Javi Navarro
30.09.2009 - 16:35h    Actualizado 28.06.2021 - 09:14h

A continuación contamos los testimonios de cinco españoles que desarrollan su carrera profesional en los países del Este y explican su día a día en cada zona, las ventajas e inconvenientes de estar expatriado, los datos a tener en cuenta, etc. Europa del Este se posiciona como un mercado profesional flexible y en plena expansión, que ofrece grandes alternativas laborales para cada ámbito empresarial en función del país, según ha observado la filial española de la compañía europea de búsqueda de profesionales Catenon Worldwide Executive Search. La Subdirectora de Nuevos Mercados de Catenon, Anuschka Hoven, afirma que “la experiencia de Catenon en países como Polonia, Rumanía, Hungría o Eslovaquia nos ha hecho ver que se trata de una zona dinámica que ofrece posibilidades profesionales que hasta ahora podían pasar desapercibidas”.

Dentro de Europa del Este, Hungría es uno de los países más atractivos como inversión gracias a unos beneficios fiscales favorables y a una economía robusta, con una tasa de inflación baja, un PIB sólido y una fuerte actividad emprendedora. Rumanía, por su parte, con 700.000 personas viviendo en España, es la comunidad europea más numerosa en nuestro país, facilita mucho los negocios bilaterales. Asimismo, es uno de los países más grandes de Europa del Este y una de las economías más pujantes de la zona: la construcción, la industria auxiliar del automóvil y los sectores agroalimentario, maderero e inmobiliario han generado la demanda de un millón de empleos por parte del gobierno rumano en el último año, en el que las exportaciones españolas superaron los 1.000 millones de euros.

Eslovenia, que también destaca por una economía sólida y una situación fiscal favorable, goza de un alto nivel educativo y de pocos casos de sobornos y corrupción. En Estonia, actualmente el paro es del 7 %, y la morosidad bancaria no ha superado todavía el 2 %. Por su parte, en Eslovenia el desempleo de la población activa en 2008 era de un 4,4 %, según datos del ICEX. En la cola de la clasificación de países del Este se halla Eslovaquia, lastrado por la falta de transparencia en el gobierno corporativo y de políticas de protección al inversor, las cuales reciben una gran importancia en el cálculo del índice.

La actual coyuntura económica hace que muchas empresas de nuestro país decidan exportar talentos de su organización a otros países para diversificar el negocio, y muchos profesionales buscan en destinos extranjeros una oportunidad de crecimiento y desarrollo que no se les ofrecería en nuestro país. Cinco profesionales españoles que se encuentran trabajando en Polonia, Eslovenia, Rumanía y Estonia, nos cuentan las ventajas de su situación y dan consejos para que la estrategia internacional de la empresa se lleve a cabo de forma satisfactoria.

Desterrando tópicos: cada país, un mundo
Según Catenon, Europa del Este supone un mercado profesional variado con países de muy distintas características, que ofrecen ventajas y desventajas en función del ámbito de actividad en el que opera la empresa que está considerando una expatriación. Más allá de los tópicos, es necesario descubrir las particularidades de cada país, que pueden posicionarle como el más adecuado para establecerse profesionalmente. Por ejemplo, en Eslovenia, los principales sectores de servicios son viajes y transporte, y como oportunidades de negocio, todo tipo de productos de consumo y equipo, aunque hay saturación en el sector de la moda. Por su parte, uno de los sectores que más se están desarrollando en Polonia en los últimos años es el manufacturero, así como las infraestructuras de transporte.

Javier Ortiz, director de Ftr Consultants en Estonia, resalta que “mientras España es un país que está hecho, Estonia se está haciendo, y podemos participar en dicho desarrollo, lo que es tremendamente gratificante desde un punto de vista profesional. No hay tanto constreñimiento a la hora de desarrollar empresas. En España tenía que romper muchas más inercias de las que me encuentro en Estonia”. Además, Javier afirma que, a diferencia de España donde casi todo se hace mediante contacto personal, “aquí es mucho por correo electrónico y teléfono. Asimismo, las nuevas tecnologías son una realidad en Estonia: raro es el bar que no tiene wifi gratuito, la ORA se paga con el móvil, el abono transporte a través del chip del DNI… Todo lo podemos hacer desde la oficina, a través de Internet. España está varios años por detrás de Estonia en lo que se refiere a esto”.

Además, desde su experiencia como Vicepresidente de la Cámara de Comercio Hispano Estona, David Llorente añade que “he estado en contacto con multitud de empresas Españolas que se quieren instalar en Estonia y la verdad es que por el momento están muy satisfechas ya que se encuentran un ambiente muy propicio para los negocios lo cual, hoy en día, no es fácil de encontrar”.

Por su parte, Joaquín Lozano, Director Financiero y Control de Gestión del área Sudeste de URALITA afincado en Eslovenia desde hace más de un año y medio, señala que “Eslovenia es como un islote dentro de Europa del Este. Cualquier extranjero que viene a Eslovenia encontraría más similitudes con Austria o Italia que con Polonia, Hungría o Rumanía, aunque sí que hay algunos aspectos (burocracia, cultura de trabajo, la importancia de guardar las formas, el respeto a la jerarquía empresarial) que demuestran que existen todavía vestigios de lo que fue Eslovenia durante la época comunista”.

Trabajar en el extranjero, siempre una oportunidad
Cuando le preguntan por las razones de su expatriación, Javier Ortiz no lo duda: “la facturación no ha parado de crecer en dos dígitos desde que he llegado aquí, y espero que así siga. Incluso en época de crisis, seguimos saliendo adelante”.

En general, tomar la decisión de salir fuera de España supone una apertura en muchos sentidos, según explica Joaquín Lozano. “Te ayuda a entender qué prácticas de fuera sería interesante aplicar a empresas españolas y qué prácticas propias de toda empresa española deberían potenciarse y, en la medida de lo posible, exportarse a otras empresas del grupo”.

Leandro Arias, Director Administrativo Financiero de PEYBER Rumanía, destaca el enriquecimiento profesional que supone el hecho de tener que enfrentarse a problemas de una forma a veces casi antagónica a la que estamos acostumbrados en nuestro país de origen. Aunque admite que los choques culturales en ocasiones “te desesperan y colman tu paciencia, al día siguiente, siempre amanece…”. En el caso concreto de Rumanía, “siempre habrá oportunidades para europeos que quieran implantar metodologías de trabajo occidentales y que sean capaces de vivir en un país como este”.

Las barreras existen, pero hay que saber aprovecharlas
Aunque se trata de un mercado relativamente cercano y una cultura y costumbres no excesivamente lejanas a las Españolas, los países del Este cuentan con una serie de peculiaridades que, si la política de expatriación de la empresa no se ha llevado a cabo minuciosamente, pueden dificultar la nueva posición de la compañía. Joaquín Lozano afirma que en Eslovenia, a pesar de tratarse de un miembro de pleno derecho de la UE, los trámites burocráticos recuerdan (ligeramente) a los de otros países de la antigua Unión Soviética y en ocasiones pueden resultar tediosos. “Cuando te enfrentas a socios, clientes o compañeros de culturas distintas a la tuya entiendes que los estereotipos existen y tienen su parte de verdad, así que es especialmente importante conocer también qué percepción se tiene de la cultura española en el país donde resides”.

La principal dificultad de Javier a la hora de establecerse profesionalente en Estonia fue la de formar un buen equipo. El paro estaba en el 3 %, y era prácticamente imposible encontrar buenos profesionales, puesto que había una demanda enorme de trabajadores. “En el caso de los estonios, son muy secos y torpes socialmente, y no se reúnen a menos que realmente tengan interés. Un problema que solemos tener, es con la generación que ronda los 50. Cuando enviamos empresas españolas para que se reúnan con ellos y puedan presentar su producto, siempre preguntamos si hablan inglés y más de una vez encontramos que han dicho que sí, por vergüenza, pero no hablan ni una palabra”.

Según afirma Leandro, “no puedes pretender resolver un problema de la misma manera que lo harías en tu país de origen. Las habilidades de negociación son imprescindibles para abrirse camino aquí, así como la flexibilidad y amplitud de miras”. Los principales inconvenientes, los trámites burocráticos, la falta de profesionalidad y el poco rigor de los agentes locales. Cierras acuerdos que al día siguiente quieren modificar. Además, en Rumanía son muy poco productivos, y se pierde mucho tiempo en desplazamientos y reuniones en las que se da muchas vueltas a lo mismo. Se utiliza en exceso el teléfono, y no existe una cultura del e-mail, puesto que así queda todo más ambiguo, terreno en el que se mueven muy bien”.

Trabajar en EstoniaAlejandro Varón, Country Manager de Apia XXI IAK y residente en Polonia desde hace tres años y medio, afirma que se dedica una gran parte del tiempo a resolver problemas culturales y de comunicación que no existen en España, no sólo el idioma. “Debes intentar comprender por qué la gente aquí hace lo que hace y de la manera que lo hace, a la vez que procuro explicar por qué en España actuamos de la manera que lo hacemos y qué esperamos de ellos. Aun hablando todos inglés, es muy común salir de una reunión pensando que está todo aclarado y darte cuenta a la semana de que lo que se entendió no se parece lo más mínimo a lo que querías transmitir”.

Razones para moverse
Cada país de la Europa Oriental tiene una serie de características que le hace único para instalarse en un determinado mercado. Nadie mejor que los propios expatriados en esos países para resaltar las ventajas de cada uno.

“Considero Eslovenia como el país perfecto para conseguir una completa conciliación entre la vida personal y la profesional”- afirma Joaquín Lozano.- “El ambiente de trabajo es excepcional y, dado que la jornada empieza antes que la española y a que por lo general las pausas se reducen a un almuerzo de 45 minutos, se considera normal acabar el día a las 4 o 4 y media. Las horas extras no están bien consideradas, ni tan generalizadas como en España”.

Para Javier Ortiz, Estonia es “la puerta perfecta hacia los países del sudeste europeo, puesto que tiene las facilidades propias de un miembro de la UE, una posición geográfica envidiable y unos vínculos históricos y lingüísticos que resultan muy útiles a la hora de entablar relaciones comerciales con otros países balcánicos”. David Llorente, director de Symantec en Estonia, añade que es un muy buen sitio para hacer negocios gracias a que sus niveles de corrupción son muy bajos, cuenta con el sistema impositivo más favorable de la EU, gente trabajadora, una sociedad abierta y, como expatriado, se puede llevar un nivel de vida bastante alto.

Por último, Alejandro Varón, anima a las empresas que se estén planteando abrir mercado en Polonia: “van a encontrar un gran país en pleno desarrollo, lleno de oportunidades, con una gente amabilísima. Pero a las empresas, les recomendaría que antes de venir hicieran un análisis serio de lo que buscan y de las oportunidades que existen en el país. Hay sectores en expansión pero también los hay ya saturados donde es muy difícil entrar. Y una vez que decidan apostar por Polonia, que pongan todos los medios para desarrollarse y tengan paciencia hasta alcanzar los resultados esperados”.



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