Cuando la báscula te cobra el peso del papel de envolver al precio del alimento

Cuando la báscula te cobra el peso del papel de envolver al precio del alimento
NOTICIA de Javi Navarro
18.06.2011 - 07:08h    Actualizado 29.12.2022 - 13:25h

En uno de cada tres alimentos envasados en la tienda nos cobran el envase al precio del alimento. Así, por ejemplo, en 250 gramos de queso en lonchas, más de 9 gramos corresponden al papel, el plástico o la bandeja de envasado. Para asegurarte de que no lo hacen, solicita que taren la báscula. Según la OCU, en una muestra que han realizado, esto ha ocurrido en 56 de las 175 muestras de tomates y queso en lonchas que compramos. En la gran mayoría de los casos, al pesar las muestras no se descuenta el envase, cuando suponía más del 3 % del peso total. Pero a veces también ocurre incluso con la báscula tarada; es decir, con la báscula calibrada para que descuente el peso del envase.

Hablamos de un problema tan común en hipermercados, como en supermercados y mercados de barrio. Porque lo observamos indistintamente en unos y otros, y en todas las ciudades visitadas: Barcelona, La Coruña, Madrid, Sevilla y Valencia.

Sorprendentemente, es legal
Resulta increíble, pero para los alimentos frescos envasados en la propia tienda no existe una legislación nacional que limite el peso del envasado, como sí ocurre en productos envasados en fábrica. Pero es que tampoco hay ninguna legislación que establezca la obligación de tarar la báscula para que excluya el envase.

Por eso, aparte de denunciar la situación ante la Administración, desde la OCU se recomienda al consumidor que pregunte en la tienda si la báscula está tarada y, en caso de que no lo esté, solicite que le descuenten el peso del envase (suele superar los 5 gramos).

También ocurre en los alimentos envasados en fábrica
La ley sí regula el pesado de alimentos envasados en fábrica, que se distinguen por incluir la “e” de peso neto. A pesar de ello, también hemos detectado alimentos con un preso sensiblemente inferior al anunciado.

En esta ocasión lo hemos comprobado en uno de cada diez productos analizados. Pero es un problema que ya denunciamos en análisis previos: latas de atún en aceite (julio 2010), sucedáneos de caviar (diciembre 2010) o bacalao (abril 2011). De ahí que insistamos a la Administración para que aumente los controles.



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