Unos 7 millones de españoles tienen seguro de salud privado y ahorran al sistema público una media de 631 euros por persona al año

Unos 7 millones de españoles tienen seguro de salud privado y ahorran al sistema público una media de 631 euros por persona al año
NOTICIA de Javi Navarro
13.10.2012 - 16:03h    Actualizado 03.11.2021 - 14:37h

El Sistema Nacional de Salud debe tener como prioridad facilitar el acceso de los pacientes a la innovación terapéutica y de diagnóstico, de nuevas tecnologías, de gestión, etcétera. En este sentido, el Secretario General del Instituto para el Desarrollo y la Integración de la Sanidad (IDIS), Juan Abarca, ha asegurado en el transcurso de su intervención durante la jornada ‘Acceso del paciente a la innovación’, que la situación económica actual impone que para llegar a ofrecer a los ciudadanos dicha innovación es necesario acometer una serie de medidas que hagan del Sistema Nacional de Salud un entorno sostenible. En este sentido, en España el 20 % de la población (7 millones de personas) copaga voluntariamente un seguro de asistencia sanitaria que descarga de gasto sanitario público de una media de 631 euros por persona y año. En palabras de Abarca, “favorecer la suscripción voluntaria de seguros de salud sin copago por medio de una desgravación fiscal para rentas inferiores a 30.000 euros, podría incrementar el número de asegurados hasta producir un ahorro fiscal superior a los 600 millones de euros”.

Además, explica Abarca, “existen otras soluciones que hacen viable disminuir el gasto sanitario público sin restar calidad al sistema y por tanto permitiendo acceder al paciente a la innovación, como la ampliación del modelo de los mutualistas a nuevos colectivos y el fomento de modelos de gestión que faciliten la colaboración público-privada”.

Colaboración público-privada
Sin duda, la colaboración público-privada ofrece al Sistema Nacional de Salud una potencial herramienta para garantizar la sostenibilidad del mismo. Además, del mutualismo, destacan como formas de esta colaboración los conciertos y las concesiones administrativas que incluyen la gestión de servicios sanitarios. Respecto a los beneficios, Juan Abarca destaca “la transferencia del riesgo financiero en cuanto a que es la empresa privada la que asume los posibles reveses, la innovación tecnológica, la aportación de Recursos Humanos complementarios así como la descarga de los presupuestos públicos”.

Ampliación del mutualismo
Por otro lado, según el secretario del IDIS, el mutualismo administrativo permite mantener el equilibrio de la oferta del sistema sanitario público, puesto que por sí sola no es suficiente para absorber la demanda sanitaria existente. “El trasvase al modelo Muface de 1,8 millones de personas, hablamos de los funcionarios al servicio de las comunidades autónomas, generaría un ahorro de 956 millones de euros a la sanidad pública”. Otra manera de promover un ahorro en los sistemas de gestión es a través de las concesiones administrativas que incluyen la gestión sanitaria.

Abarca hace hincapié asimismo en que “el sector sanitario privado constituye un importante aliado estratégico del sistema público de salud, siendo la colaboración entre ambos sectores un pilar fundamental para garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario español”.

En la misma línea, añade que “la posibilidad de permitir el uso de una manera complementaria de los recursos públicos y privados en función de la cobertura que contraten los usuarios del sector privado, sin duda, evitaría la existencia de duplicidades e ineficiencias y facilitaría la promoción de la contratación del seguro, con lo que conlleva de ahorro en coste y recursos para el sector público”. No obstante, en cualquier caso, es fundamental que las autoridades sanitarias establezcan una definición de la cartera de servicios ofertada por el sistema sanitario público. Según el secretario general de IDIS, “es necesario definir, que no recortar, la cartera de servicios que se pueden ofertar con el fin de que toda la población tenga acceso equitativo a todos los servicios esenciales”.

Aumenta la comercialización de seguros de salud a través de teléfono e Internet

Las oficinas propias de las entidades aseguradoras son la principal vía de comercialización de los seguros de salud, dada la necesidad de contar con un asesoramiento exhaustivo ante la alta complejidad de las pólizas. No obstante, la comercialización a través de la red propia ha registrado una pérdida de peso en los últimos años, de manera que, con un total de 3.430 millones de euros de facturación por primas, supuso en 2010 el 53,6 % del total, lo que representó en torno a un punto menos que en 2007.

Las estrategias de las entidades aseguradoras seguirán dirigiéndose hacia el desarrollo de una estructura de venta multicanal, con la entrada en nuevas vías de comercialización y la racionalización de otras más tradicionales.

Según DBK, filial de Informa D&B (Grupo Cesce), la facturación total por primas en se-guros de salud se situó en 6.400 millones de euros en 2010, lo que supuso un crecimiento del 4 %, frente al 6 % registrado en 2009 y el 7 % contabilizado en 2008.

Evolución y posicionamiento de los distintos canales
Los mediadores constituyen el segundo canal de comercialización en términos de volumen de primas gestionado, contabilizando en 2010 una cifra de 2.459 millones de euros, es decir, el 38,5 % del total, frente al 37,9 % registrado en 2007. Cabe destacar que mientras los agentes registraron una pérdida de participación entre 2007 y 2010, el canal de corredurías incrementó su cuota.

Por tipo de mediador, los agentes contabilizaron un volumen total de 1.520 millones de euros en 2010, agrupando el 23,8 % del total, 0,8 puntos porcentuales menos que en 2007. Por su parte, la facturación por primas intermediadas por corredurías y corredores se situó en 2010 en 939 millones de euros, agrupando el 14,7 % del total, cerca de un punto y medio más que en 2007.

La venta a través de la red bancaria alcanzó en 2010 los 290 millones de euros, lo que supone el 4,5 % sobre el volumen total de primas. A pesar de la formalización de varios acuerdos con entidades bancarias, la comercialización de seguros de salud a través de este canal no ha incrementado su participación en el mercado en los últimos años.

La venta telefónica y la contratación a través de internet todavía cuentan con una baja participación como canal de distribución, si bien registran un peso creciente como vía de comercialización de seguros de salud. De esta forma, su participación conjunta en el total del volumen intermediado ha pasado del 2,4 % en 2007 al 3,5 % en 2010, incluyendo otros canales minoritarios.

Previsiones
Las previsiones del sector de seguros de salud para los próximos años apuntan a un crecimiento del negocio superior al contabilizado en 2010, de manera que al cierre de 2011 la facturación total por primas podría situarse en 6.750 millones de euros, lo que supondría un crecimiento del 5,5 % respecto a 2010.

En la evolución futura por canales de distribución es previsible que continúe la tendencia de disminución del peso específico de la venta a través de oficinas propias, de manera que su cuota de mercado podría situarse en el 53 % de la facturación total por primas en 2012. La venta a través de mediadores aumentará ligeramente su participación sobre el mercado total en el bienio 2011-2012, al igual que la venta a través de canales minoritarios, como la red bancaria y la venta por teléfono e Internet.

Los seguros de salud privados también tienen listas de espera según la OCU

La OCU ha analizado los principales seguros de salud privados (Adeslas, Sanitas, Asisa, Mapfre Familiar, DKV Seguros, Aresa e IMQ) con el objetivo de comprobar si existían listas de espera y de ser así, cuál era el tiempo medio de esa espera. Los resultados demuestran que, aunque los tiempos medios para obtener una cita son menores que en la sanidad pública, en algunos casos se superan los 3 meses.

A pesar de tener cubierto este servicio por el Sistema Público de Salud y de no ser un gasto pequeño -la factura anual para una familia de 4 miembros puede superar los 2.300 euros– el hecho es que cerca de 8 millones de españoles tienen contratado un seguro privado. Las razones para que un usuario se decida a contratar un seguro sanitario privado son diversas: la posibilidad de las aseguradoras de elegir entre una mayor variedad de especialistas; habitación privada en caso de intervención; atención rápida sin listas de espera; etc. Pues bien, la OCU ha querido comprobar si la promesa de la atención rápida se cumple.

Para ello, la OCU solicitó 996 citas para especialidades con mayores listas de espera en el Sistema Público de Salud: cardiología (57 días), ginecología (69 días), neurología (62 días), oftalmología (63 días), reumatología (44 días), traumatología (44 días) y urología (57 días). El resultado es que el tiempo de espera media es de 14 días, eso sí, depende mucho de la especialidad, la ciudad y la aseguradora.

Por ciudades, los datos varían mucho: mientras que en La Coruña y Valladolid la demora media es de 22 y 21 días respectivamente, en Sevilla y Toledo apenas llega a los 8 días. También hay diferencias en las grandes capitales, por ejemplo, el tiempo medio de espera en Barcelona es de 6 días más que en Madrid.

El tiempo de espera depende a menudo más de las propia clínica, concertada con varias aseguradoras, que de la aseguradora a través de la que se llama. Así y todo, Adeslas es la compañía con la que la OCU consiguió cita más rápido en Barcelona, Madrid y Zaragoza, pero la que más tardó en Las Palmas de Gran Canaria y Sevilla. Por último, la OCU confirma, una vez más, que la calidad no está vinculada a un mayor precio, de hecho, aseguradoras muy bien valoradas por sus clientes son más económicas que otras que reciben una menor puntuación.

La OCU considera que las aseguradoras deberían garantizar unos tiempos de espera máximos, al igual que las administraciones públicas, sobre todo teniendo en cuenta que la rápida atención sanitaria es una de las razones que las Compañías aseguradoras utilizan como reclamo para que se contraten sus servicios.

El patronato de aseguradoras de sanidad privada responde a la OCU sobre su denuncia de las listas de espera en la sanidad privada

Tras conocerse que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha realizado un estudio que analiza los principales seguros de salud privados (Adeslas, Sanitas, Asisa, Mapfre Familiar, DKV Seguros, Aresa e IMQ) con el objetivo de comprobar si existen listas de espera y, de ser así, cuál es el tiempo medio de dicha espera y teniendo en cuenta que los resultados completos de este análisis serán publicados en la revista OCU-salud del mes de julio, el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) quiere hacer las siguientes puntualizaciones:

1. El análisis realizado por la OCU corresponde a un estudio prospectivo aleatorio basado en 996 citas telefónicas para las especialidades que tienen mayor lista de espera en el sistema público de salud. Para que metodológicamente tenga una significación estadística determinante recalcamos la necesidad de que dichas solicitudes aleatorias hayan diferenciado claramente si lo que se solicita a través del teléfono es una primera consulta o bien corresponde a una segunda o posteriores, o si el motivo de la consulta es de tipo médico o quirúrgico y, sobre todo, si el motivo de consulta tiene un cariz de urgencia o de gravedad, puesto que es clave entender que la sanidad privada en general tiene mecanismos de gestión flexibles en cuanto a procesos graves o que requieren una atención urgente que permiten acelerar la citación convencional.

2. Con sus 483 hospitales y más de 53.000 camas, el sector sanitario privado sigue en constante crecimiento, habiendo registrado un incremento anual del 6,8 % en volumen de primas en el periodo 2006-2010 y llegando en el momento actual hasta casi los 10 millones de usuarios. Estos datos, junto al incremento incesante de actividad (11.418.094 de estancias y 1.315.015 altas) y la preferencia objetiva de más del 85 % de los funcionarios públicos que se decantan por una asistencia de carácter privado, inducen a pensar que el grado de satisfacción por parte del paciente y el usuario es muy elevado a pesar de que se compite con un sistema sanitario público universal y de libre acceso para toda la población.

3. Incluso teniendo en cuenta las anteriores salvedades, es importante resaltar que la media de espera de 14 días reflejada en el estudio de la OCU para la sanidad privada es un dato más que alentador y estimulante de cara a la mejora continua de nuestros procesos, máxime teniendo en cuenta que dicha cifra nada tiene que ver con los más de 50 días que se podría considerar como media en el sistema público de salud, así reconocido por numerosas comunidades autónomas. Por otra parte, las diferencias entre ciudades que apunta el estudio pueden corresponder al diferente nivel de implantación de la sanidad privada en los diferentes territorios, tal y como queda de manifiesto en el último informe IDIS “Sanidad privada, aportando valor. Análisis de situación”.

4. El sector sanitario privado aporta un enorme valor añadido en términos de empleo cualificado, contribuye de forma muy notable al PIB (2,4 %), descongestiona a un sistema sanitario público ya de por sí desbordado y genera un ahorro más que sensible a los presupuestos generales del estado (cada uno de los cerca de 10 millones de asegurados descarga 1.448 € al año). Por todo ello, el sector de la sanidad privada dentro del nuevo modelo económico y solvente que necesita urgentemente España precisa de marcos estables de referencia para su desarrollo.

En conclusión, desde el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS) queremos dejar constancia de que este tipo de estudios han de realizarse desde el máximo rigor estadístico y para ello es indispensable desarrollar una metodología que permita que los datos más llamativos, como la afirmación de que las listas de espera pueden ascender hasta los 217 días dependiendo de la ciudad y especialidad, estén bien fundados. De lo contrario, se pueden establecer conclusiones que en nada benefician ni al sistema sanitario en su conjunto, ni a la sociedad, ni al usuario/paciente en particular.



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