Ay qué calor, consejos para prevenir los efectos de las altas temperaturas

Consejos para prevenir los efectos de las altas temperaturas
NOTICIA de Javi Navarro
10.08.2021 - 10:00h    Actualizado 16.09.2021 - 17:33h

Llega una ola de calor y las temperaturas se disparan. Para minimizar los daños que el exceso de calor puede causar, principalmente en niños, ancianos, pacientes con patologías crónicas y personas que trabajan o realizan esfuerzos al aire libre, es recomendable seguir todas estas indicaciones. Insistimos en la importancia de prevenir los efectos negativos del calor, sobre todo los más importantes:

Consejos para el calor

Estos son los 11 consejos que puedes poner en práctica para combatir las altas temperaturas y sobrellevar las épocas de más calor.

Bebe y bebe y vuelve a beber

Beber agua o líquidos frecuentemente, incluso aunque no sientas sed, es fundamentar para evitar deshidratarse.

Evita las bebidas con cafeína con altas temperaturas

No abuses de los líquidos que contengan cafeína o grandes cantidades de azúcar ya que hacen perder más líquido corporal. Evita también el alcohol. Por el contrario, el mejor remedio para mantenerte hidratado de forma saludable y combatir las altas temperaturas es preparando recetas con alimentos con un gran porcentaje de agua y pocas calorías o azúcares, como por ejemplo el agua de pepino. O un batido de sandía.

Cuidados en bebés con altas temperaturas

Aunque cualquier persona puede sufrir un problema relacionado con el calor, presta especial atención a bebés y niños pequeños, ancianos y personas con enfermedades que puedan agravarse con el calor y la deshidratación como, por ejemplo, las enfermedades cardíacas.

A la sombra y en lo fresco

Permanece el mayor tiempo posible en lugares frescos, a la sombra o climatizados. Refréscate siempre que lo necesites.

Parece obvio, pero no disponer de un lugar fresco en tu casa puede afectar a tu estado de ánimo. Y es que las altas temperaturas provocan irritabilidad y mal humor. Así que uno de los mejores remedios para combatir una ola de calor es buscar lugares frescos, poniendo en práctica consejos tan sencillos como bajar las persianas y cerrar las ventanas en las horas de mayor calor, para evitar que aumente la temperatura interior del hogar.

Ducha antes de dormir

Dormir en verano es todo un desafío. Y pasar las noches dando vueltas o durmiendo de forma intermitente a causa del sudor y el calor, es, por desgracia, algo habitual durante los momentos de mayor temperatura.

Por ello, una fórmula para intentar rebajar esa sensación de calor es darte una ducha templada antes de ir a dormir. Pero no debes ponerte debajo de agua muy fría, puesto que el contraste que vas a experimentar al salir del baño va a ser peor. En estos casos, una ducha templada que te refresque antes de ir a dormir te va a ayudar a conciliar el sueño y a evitar tener insomnio en los meses de más calor.

¿Puedo hacer ejercicio con tanto calor?

Lo mejor es que reduzcas los esfuerzos físicos en las horas de más calor (12.00 a 17.00 horas). Y no practiques deportes al aire libre durante estas horas

Qué vestir con estos calores

Para combatir las altas temperaturas es recomendable que utilices ropa clara, ligera, holgada y que deje transpirar.

Evita los coches con altas temperaturas

Nunca dejes a nadie en un vehículo estacionado y cerrado (especialmente niños, ancianos o enfermos crónicos).

Cómo saber si me afecta el calor

Consulta a tu médico ante síntomas que se prolonguen más de una hora y estén relacionados con las altas temperaturas.

Altas temperaturas y medicamentos

En caso de producirse un incremento importante de las temperaturas, conocido como ola de calor, los principales problemas de salud que pueden presentarse son el síndrome de agotamiento-deshidratación, que es consecuencia de la pérdida de agua y sodio a través del sudor, y el golpe de calor, que se produce por un fallo agudo de la termorregulación corporal y que es considerado una urgencia médica extrema.

El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, en el marco de las medidas contenidas en el Plan Prevención de Altas Temperaturas-año 2011, ha actualizado las recomendaciones sobre el uso de los medicamentos durante los periodos de altas temperaturas, elaboradas por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). La Agencia señala que existen factores de riesgo individuales que incrementan los efectos negativos de las altas temperaturas, como la edad (lactante, niño o persona mayor o dependiente), las patologías crónicas y el mal uso de los medicamentos.

Los mayores son las personas más vulnerables en situaciones de calor extremo, a consecuencia de la alteración de su capacidad para sentir sed, del menor control de la sudoración y de la disminución de su capacidad de termorregulación mediante la transpiración.

Correcto uso de los medicamentos

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios puntualiza que los medicamentos, cuando son utilizados correctamente, no se consideran desencadenantes de problemas de salud asociados al exceso de calor.

No obstante, y en función de su mecanismo de acción, algunos medicamentos pueden alterar la adaptación del organismo al calor. Por ello, en caso de ola de calor, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recomienda a los profesionales de la salud que vigilen el estado general de los pacientes, teniendo en cuenta el conjunto de factores de riesgo y el control de las medidas higiénico-dietéticas (hidratación, ambiente fresco o aireación).

A la hora de atender a los pacientes que presenten factores de riesgo, se aconseja revisar la lista de medicamentos que toma el paciente, identificar si éstos pueden alterar la adaptación del organismo al calor, y reevaluar la necesidad de cada medicamento, recomendando a los pacientes que no tomen ninguna medicina sin consejo médico.

El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad insiste a los ciudadanos que ante cualquier duda sobre sus tratamientos deben consultar a su médico para que, en caso de que sea necesario, adapte su terapia habitual a las posibles interacciones de las altas temperaturas. Cualquier disminución de la dosis o suspensión de un medicamento, debe ser un acto razonado y avalado por una decisión médica, que ha de tener en cuenta la enfermedad que se está tratando y las posibles consecuencias de su retirada.

Interacciones y conservación de los medicamentos
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha clasificado en tres grupos los medicamentos cuyos mecanismos de acción pueden interaccionar con las altas temperaturas:

En un primer grupo estarían los que son susceptibles de agravar el síndrome de agotamiento-deshidratación y el golpe de calor, que pueden hacerlo por distintos mecanismos:

  • Facilitando la pérdida de líquidos: diuréticos.
  • Alterando el funcionamiento del riñón: antiinflamatorios no esteroideos, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y antagonistas de la angiotensina (medicamentos para la hipertensión y la insuficiencia cardiaca).
  • Incrementando el efecto del fármaco al reducirse su eliminación a causa de la deshidratación: digoxina (para la insuficiencia cardiaca), sales de litio (para problemas psiquiátricos), antidiabéticos orales.
  • Impidiendo la pérdida del calor por el organismo: neurolépticos (para la psicosis y otros problemas psiquiátricos), antimigrañosos, betabloqueantes (problemas cardiacos) y hormonas tiroideas.

En un segundo grupo se incluyen los medicamentos que pueden inducir un aumento de la temperatura corporal, al actuar sobre el sistema nervioso central: neurolépticos (indicados para la psicosis y otros problemas psiquiátricos) y antidepresivos.

Por último, el tercer grupo lo formarían los medicamentos que agravan indirectamente los efectos del calor por disminuir la capacidad de reacción ante situaciones problemáticas, en el que estarían incluidos los medicamentos para dormir, para la ansiedad y los que bajan la tensión arterial (hipotensores).

Por otra parte, el uso de algunas drogas, en particular las sustancias como anfetaminas y la cocaína, así como el alcoholismo crónico, también son factores de riesgo que pueden agravar las consecuencias del calor.

El calor también puede afectar a la calidad de los medicamentos que los ciudadanos guardan en casa. Una mala conservación puede provocar problemas de salud, que podrían evitarse si los medicamentos se conservan en lugares no expuestos directamente al sol, ni a temperaturas altas. En cualquier caso, es importante que antes de tomar un medicamento se consulte al médico y se evite la automedicación. Y cuando se adquiera por primera vez, se recomienda leer el envase y el prospecto para conocer la temperatura a la que deben conservarse.

Para asegurar la estabilidad y efectividad de los medicamentos, hay que tener presente que muchos de ellos deben conservarse a temperaturas especiales. Algunos pueden no tener menciones especiales de conservación; en este caso, su conservación será a temperatura ambiente (teniendo como referencia la temperatura ambiente continental).

En los viajes, se recomienda no transportar los medicamentos en el maletero de los coches junto al equipaje, ya que en estos compartimentos no hay ventilación ni refrigeración y pueden llegar a alcanzar temperaturas muy elevadas que pueden afectar a los medicamentos.

Qué comer con este calor

Haz comidas ligeras que te ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor (ensaladas, frutas, verduras, zumos, etc.). Es normal sentir fatiga y cansancio extra en las épocas de mayor temperatura. Por ello, para intentar paliar esta sensación de falta de energía lo mejor es optar por alimentos con gran aporte de vitaminas y minerales, saludables, fresquitos, con un gran porcentaje de agua para hidratarnos y bajos en azúcares y grasas.

Si no sabes cuáles son las frutas y hortalizas ideales para consumir en verano, aquí te dejamos un listado completo con todos los alimentos de temporada, para que puedas aprovechar y disfrutar del sabor de algunos ejemplares en todo su esplendor.

Cómo prevenir los efectos de las altas temperaturas para proteger la salud

Con unos sencillos consejos, se pueden evitar los efectos nocivos de las altas temperaturas que se registran en verano. Para empezar, hay que tener en cuenta que el Plan nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud comenzó a aplicarse el 1 de junio y permanecerá activo hasta el 15 de septiembre. No obstante, las temperaturas más altas del verano comienzan ahora, por lo que los grupos más vulnerables, como mayores, niños, enfermos crónicos y trabajadores al aire libre deben tener en cuenta los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud para prevenir y reducir los efectos negativos del calor.

Radiaciones solares
Por otra parte, durante el verano, es cuando más actividades desarrollamos al aire libre pero también es la época en la que los rayos del sol son más dañinos, ya que inciden en la Tierra de forma más perpendicular. Nuestra piel es en esta época muy vulnerable a la exposición solar, por lo que una adecuada protección es fundamental para evitar daños sobre la salud, sobre todo porque los efectos negativos de la exposición prolongada al sol son acumulativos.

Algunas de estas consecuencias son quemaduras, insolaciones, afecciones oculares, alteraciones del sistema inmunitario o el envejecimiento cutáneo prematuro. El aumento del cáncer de piel (carcinoma y melanoma maligno) en los últimos años es un claro indicativo de los peligros que comportan estas radiaciones cuando no se toman las debidas medidas de precaución.

No obstante, la mayoría de los efectos adversos de la exposición al sol son evitables siguiendo unos sencillos consejos que recomiendan el Ministerio de Sanidad y Consumo y las organizaciones especializadas:

Evite permanecer al sol

Hay que evitar la exposición solar durante las horas centrales del día (de 12 a 17 horas), así como exposiciones prolongadas o siestas.

Disminuya las partes del cuerpo expuestas directamente al sol

Las prendas ligeras, las camisas de punto tupido y los pantalones largos bloquearán la mayor parte de la radiación solar. Las prendas más cómodas en los climas calurosos son las camisas de algodón de colores claros. La ropa debe ser cómoda y no demasiado ceñida.

Protección de la cabeza

Se recomienda cubrir la cabeza con sombreros o gorras.

Proteger la vista

El sol puede dañar también los ojos, por lo que es recomendable utilizar gafas de sol homologadas que filtren, al menos, el 90% de la radiación ultravioleta.

Productos protección solar

Utilice productos de protección solar con un factor elevado y adecuados a su edad, tipo de piel y zona del cuerpo. Estos protectores deberán aplicarse, en cantidades generosas, 30 minutos antes de exponerse al sol y renovarse cada dos horas y después de cada baño. Recuerde que ni siquiera los productos de protección solar muy eficaces y que protegen frente a ambas radiaciones, UVB y UVA, pueden garantizar una protección total frente a los riesgos que la radiación ultravioleta (UV) entraña para la salud.

Por esta razón, se ha cambiado la normativa de etiquetado de los productos de protección solar y no debe declararse ni darse a entender que ofrecen protección total frente a los riesgos derivados de una exposición excesiva a la radiación UV. La única forma de evitar completamente los daños del sol es evitar la exposición y, cuando esto no se haga, tomar las medidas de protección adecuadas descritas para intentar disminuir el riesgo.

Un baño en la piscina no protege del sol

Sea cuidadoso en exposiciones en el agua, ya que la radiación puede penetrar hasta un metro en el agua clara.

Cuidado con los más pequeños

Proteja especialmente a los niños, ya que son muy sensibles a sobre exposiciones al sol en esta época del año. Se debe evitar también que menores de 3 años estén expuestos al sol. Se deben utilizar cremas de factor solar alto (se aconsejan factores de protección solar mayores de 40). Cuidado también con mascotas, sobre todo en animales como perros que sufren golpes de calor.

Cuidado con las quemaduras

No olvide que el riesgo de quemaduras solares se incrementa con la altura (cada 300 metros, aumenta un 4% el poder de las radiaciones ultravioletas) por lo que en la montaña se deben seguir los mismos consejos para protegerse del sol.

Así que no te olvides de echarte crema y protección, si no quieres experimentar los peligros de exponerte al sol de forma continuada.

Vivir en zonas de bloques de pisos con muchas viviendas y sin zonas verdes es peligroso en verano

Vivir en zonas de bloques de pisos con muchas viviendas y sin zonas verdes es peligroso en verano

El entorno urbano también influye en la mortalidad, porque vivir entre edificios antiguos y sin zonas verdes aumenta el riesgo de muerte durante las olas de calor. Un trabajo realizado en Barcelona ha relacionado estos factores sociodemográficos y urbanos con el aumento de mortalidad durante los días de temperaturas más altas del año. El riesgo se multiplica por dos en barrios habitados por trabajadores manuales, con edificios viejos, y con pocos parques o jardines.

El estudio publicado en la revista Journal of Epidemiology and Community Health se ha basado en características socioeconómicas y urbanas del área metropolitana de Barcelona y la distribución geográfica de 52.806 defunciones producidas en las temporadas de calor entre 1999 y 2006 para especificar en qué áreas se observan mayores riesgos de mortalidad durante las olas de calor que azotan las ciudades en verano.

“Estos mapas de vulnerabilidad pueden ser útiles para identificar zonas donde insistir en los planes de prevención”, explica Xavier Basagaña investigador del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona y uno de los autores del estudio.

Entre las ocho variables sociodemográficas escogidas, cinco no mostraron una relación significativa con el número de muertes provocadas por el calor. Estos factores son el porcentaje de vecinos desempleados, de jóvenes con bajo nivel educativo, de mayores de 65 años, de chalets individuales y de casas sin aire acondicionado. Si tu vivienda si tiene este sistema de climatización, aquí te dejamos unos consejos sobre cómo usar el aire acondicionado de forma correcta.

Sí se encontró relación entre las defunciones por calor y la proporción de vecinos empleados en trabajos manuales que habitan la zona, la cantidad de edificios antiguos y la escasez de espacios verdes según la percepción de los vecinos.

Barrios con el doble de riesgo
Durante tres días consecutivos de calor extremo, se observó un aumento de la mortalidad media del 30%, mientras las zonas que cumplían con las tres características –pocas áreas verdes, edificios viejos y empleados en trabajos manuales– la mortalidad tras tres días seguidos de calor extremo se llega a doblar.

“Esto es lo más sorprendente de nuestros resultados, que dentro de una misma ciudad existan áreas con el doble de vulnerabilidad al calor que otras”, indica Basagaña.

El porcentaje de vecinos empleados en labores manuales se utilizó como indicador principal del nivel socioeconómico de la zona. Los otros indicadores estudiados, el nivel educativo y el desempleo, resultaron menos informativos por su relación con la juventud, que es menos vulnerable al calor, según consideran los científicos.

Los autores sugieren que las áreas con construcciones más antiguas pueden albergar más riesgo por un peor aislamiento térmico, y que la sorprendente falta de relación con la edad de la población podría ser reflejo de que 64 años es una edad de corte demasiado baja para notar el efecto.

“El entorno urbano puede tener una influencia en los efectos del calor, un hecho corroborado por otros estudios. Mejorar el aislamiento de los edificios es fundamental para depender menos del uso de aire acondicionado, y un buen uso de vegetación urbana contribuye a disminuir el efecto de las ‘islas de calor’ en las grandes ciudades”, indica el investigador.

Sin embargo, Basagaña explica que durante la mayor parte del periodo de estudio aún no se habían implementado los planes de prevención de los efectos del calor sobre la salud introducidos en 2004. “Sería interesante ver si esas diferencias se han mantenido o se han reducido después de la introducción del plan”, concluye el científico.

Los días de calor extremo en España aumentan por el incremento de zonas urbanas

Entre 1955 y 1998, diferentes países de Europa occidental registraron un incremento de los días de calor extremo. Según un estudio de la Universidad Complutense (UCM), España es uno de los países que más sufren este periodo. Las razones de este aumento térmico: las construcciones en zonas urbanas, el cambio climático y las alteraciones en la circulación de la atmósfera. De hecho, las construcciones en zonas urbanas influyen en el aumento térmico.

“El aumento de temperaturas o sensación térmica en zonas urbanas está asociado a la densidad de construcciones: cuanto mayor sea ésta, mayor será el efecto de la ‘isla’ térmica”, explica a SINC Marco Cony, autor principal del estudio, investigador de la empresa IrSOLaV -spin-off del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)- y colaborador de la Cátedra de Ciencias Físicas de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

La investigación, que se ha publicado en Atmósfera, revela la existencia de tendencias “estadísticamente significativas” de días de calor extremo, sobre todo en países como España, Portugal, Francia y Alemania. El análisis realizado para el periodo de 1955 a 1998 estima incrementos importantes en la temperatura máxima media de entre 0,5 y 2 ºC, entre los meses de junio y septiembre.

Según Cony, de todas las variables climáticas, las temperaturas extremas despiertan una atención especial debido a su relación directa con el cambio climático. “Durante el siglo XX, se han producido incrementos en la temperatura global del planeta de orden de 0,6 ºC”, indica. Además, estos aumentos térmicos están asociados con la circulación general de la atmósfera.

Los investigadores utilizaron series de temperaturas máximas de diversas estaciones meteorológicas distribuidas por 34 países europeos, pertenecientes al proyecto de Evaluación del Clima en Europa (ECA, por sus siglas en inglés). En total, detectaron que en el 39,4% de las estaciones se produjo un incremento de los días de calor extremo.

Consecuencias en la salud humana

Tanto las temperaturas mínimas como las máximas “generan serias consecuencias en sectores como el transporte, la agricultura, la energía o el suministro de agua, aunque su efecto más importante se produce sobre la salud humana”, afirma el experto.

“Las temperaturas ‘confortables’ están asociadas con niveles mínimos de mortalidad mientras que las temperaturas ‘extremas’ se vinculan con un aumento del número de muertes”, añade.

Los investigadores trabajan ahora en una nueva versión del trabajo, y analizan temperaturas y otras variables como el viento, la presión atmosférica o la radiación solar. “Estos datos servirán para realizar predicciones porque complementaremos datos históricos con fuentes más recientes”, concluye.

El calor aumenta en las ciudades

Un ‘día de calor extremo’ se produce cuando la temperatura máxima supera el umbral del 95% de la distribución de las temperaturas máximas diarias, es decir, aquellos días cuya temperatura se sitúa por encima de un valor máximo, definido en cada una de las estaciones de medida.

Uno de los factores más influyentes en la aparición de este fenómeno es la existencia de ‘islas térmicas’ en las grandes ciudades debido, principalmente, a la actividad industrial y doméstica, a la falta de zonas verdes y a zonas densamente edificadas.

Para prevenir incendios forestales

• Preste especial atención a las normas de la Comunidad Autónoma sobre prevención de incendios y periodos autorizados para realizar quemas de rastrojos.

• Evite arrojar cigarrillos, basuras y, especialmente, botellas de vidrio que hacen efecto lupa con el sol. Las negligencias provocan gran parte de incendios forestales.

• Se prohíbe encender fuegos u hogueras en el monte y terrenos próximos.

• Acampe sólo en zonas autorizadas, puesto que éstas cuentan con medidas de protección frente a un posible incendio y es más fácil la evacuación.

• Si descubre el fuego en su inicio, avise al 112 inmediatamente.

• En caso de verse sorprendido por un incendio, evite penetrar en el monte o bosque. Vaya siempre por zonas de gran visibilidad y libres de combustible.

• En caso de emergencia por incendio forestal, atienda siempre las indicaciones de las autoridades competentes.

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