Siete de cada 10 nuevos desempleados tiene un nivel educativo medio





Cuanto más elevado es el nivel educativo, menor ha sido proporcionalmente la pérdida de empleo. De modo que la crisis, en última instancia, está solucionando de manera brutal el gran problema desatendido durante años de una productividad laboral declinante. En cambio, en el caso de los inmigrantes, la mayor pérdida de empleo se ha producido en los niveles educativos superiores, ya que este colectivo, típicamente móvil, ha decidido voluntariamente trasladarse al país que ofrezca en cada momento las condiciones más atractivas.

21 agosto / Casacochecurro.com La consultora de recursos humanos Adecco presenta, junto con el IESE-iRCO, un informe elaborado sobre el impacto de la actual crisis en los colectivos de trabajadores según su formación y nacionalidad. El análisis realizado en base a los últimos datos de la EPA del segundo trimestre de 2009, estudia en qué medida afectan al empleo el contar con un mayor nivel de formación o el hecho de ser inmigrante.

Los datos pueden llevar a numerosas conclusiones, pero entre otras, son interesantes dos interpretaciones: una es que cuanto más elevado es el nivel educativo, menor ha sido proporcionalmente la pérdida de empleo. De modo que la crisis, en última instancia, está solucionando de manera brutal el gran problema desatendido durante años de una productividad laboral declinante.

Los universitarios son el mayor grupo de ocupados en España

Desde el punto de vista del nivel educativo alcanzado, el grupo de ocupados más numeroso en España, con un 35,1% del total de ocupados, es el de aquellos con educación universitaria (6.656.800 personas). En el otro extremo, con un 13,9% del total se ubica el grupo de aquellos que han alcanzado, como máximo, la educación primaria (2.638.600 personas). Los otros dos grupos exhiben una participación similar, de prácticamente el 25% del total de ocupados (alrededor de 5 millones de personas cada uno).

Cuando se comparan esos datos con los del segundo trimestre del año pasado se observa que en todos los niveles de educación se han perdido empleos. Sin embargo, cuanto más elevado el nivel educativo, menor ha resultado proporcionalmente la pérdida, un 2,6% (equivalente a 177.300 individuos) para los universitarios frente al 13% de las personas con educación primaria (lo que corresponde a 394.300 personas).

No obstante, el grupo que mayor número de puestos de trabajo ha perdido (en términos absolutos) ha sido el de quienes tienen de educación secundaria incompleta, que se ha visto recortado en 623.600 personas (con una caída interanual del 11%). Si bien este grupo supone menos de 3 de cada 10 ocupados, dio origen a más de 4 de cada diez personas que perdieron su empleo.

En conjunto, 7 de cada 10 personas que perdieron su empleo en los últimos doce meses tienen, como máximo, un nivel educativo de educación secundaria incompleta. Si se coincide en el hecho de que el mayor nivel de formación va asociado a una mayor productividad del trabajo, esto estaría confirmando que la crisis, en última instancia, está solucionando de manera brutal el gran problema desatendido durante años de una productividad laboral declinante.

Por nacionalidad
Por segundo trimestre consecutivo, el porcentaje de extranjeros en el total de ocupados se redujo en junio, debido a que el número de inmigrantes ocupados está cayendo más rápidamente que el de españoles, a pesar de que, desde poco antes de 2000, la participación de los inmigrantes había crecido incesantemente, pasando de 3,1% en marzo de ese año hasta un máximo de 15,6% en la segunda mitad de 2008. A partir de entonces, esa proporción ha disminuido hasta el 15,2% actual (2 décimas menos que un año antes).

En junio pasado trabajaban en nuestro país 16.061.200 españoles y 2.883.800 extranjeros. En otras palabras, en marzo de 2000, por cada inmigrante trabajando había casi 32 españoles haciendo lo propio. La llegada de extranjeros fue disminuyendo esa proporción (sólo insinuó una estabilización a comienzos de 2005, justo antes del inicio del proceso de regularización de inmigrantes en situación ilegal), que pasó a 10 a 1 a finales de 2003, descendió a 7 a 1 a comienzos de 2006 y llegó a un mínimo de 5,4 a 1 en el segundo semestre del año pasado. Por primera vez en una década, la relación analizada se elevó en 2009, para ubicarse en el vigente 5,6 a 1.

Sin embargo, tanto la porción del total de empleo que ocupan los inmigrantes como su variación difieren significativamente según el nivel educativo.

Los inmigrantes ocupados con una formación básica representan el 24,1% del total de trabajadores con ese nivel educativo (casi 1 de cada 4), elevándose 2 puntos porcentuales respecto al año anterior. Es el único nivel formativo en el cual la participación de los inmigrantes en el empleo se ha incrementado. Entre los empleados que cuentan con educación secundaria completa, los inmigrantes también tienen una alta participación, el 22,6% del total del empleo, pero han experimentado una reducción de 6 décimas en la comparación interanual.

En los otros dos niveles formativos, la participación de inmigrantes es inferior a la media. En el caso de los que tienen educación secundaria incompleta, los extranjeros ocupan el 11,2% del total de puestos de trabajo, con una reducción de apenas 1 décima respecto al segundo trimestre de 2008. Finalmente, las personas que pertenecen al grupo de mayor nivel educativo son los que más disminuyeron su participación, la cual cedió 7 décimas en la comparación interanual, hasta suponer el 9,6% del total de empleos de dicho nivel.

Variación en el número de ocupados según nacionalidad y nivel educativo
En términos generales, en los últimos 12 meses, la cantidad de empleos en manos de españoles se ha contraído un 7% (equivalente a 1.215.600 empleos), mientras que los inmigrantes ocupados ha disminuido un 8,4% (264.500 personas). Pero si se analiza esta variación según el nivel educativo de unos y otros se obtienen matices muy interesantes.

En el caso de los españoles, la variación se asemeja a los datos mencionados aunque para las personas con educación primaria la reducción fue del 15,2% (lo que corresponde a 358.600 personas), mientras que, quienes cuentan con educación universitaria, apenas vieron reducido su número de ocupados un 1,9% (114.100 empleos). O lo que es lo mismo: 3 de cada 20 individuos del grupo de personas con menor formación perdieron su empleo en los últimos doce meses, al mismo tiempo que aquellos con mayor nivel formativo perdieron sus ocupaciones en una proporción de 3 de cada 150.

En cambio, en el caso de los inmigrantes, la mayor pérdida de empleo se ha producido en los niveles educativos superiores. El grupo de extranjeros ocupados con educación primaria o inferior ha descendido en un 5,3% (35.700 personas, que suponen el 13% de los inmigrantes que han perdido su empleo). Paralelamente, los que tienen titulación universitaria o superior han disminuido en un 9% (equivalente a 63.200 individuos): a pesar de que los extranjeros representan el 10% del total de ocupados con educación superior, han dado cuenta de más de un tercio de la caída en la ocupación de ese nivel de formación.

La aparente contradicción con la teoría del comportamiento del empleo de inmigrantes no es tal. Las personas con menor nivel educativo no tienen familia en la cual apoyarse ni disponen muchas veces de la posibilidad de retornar a sus países de origen, en los que normalmente encontrarían condiciones de vida peores. Por lo tanto, aceptan las condiciones laborales y salariales que se les presenten con tal de evitar quedar desocupados. Por el contrario, los inmigrantes con elevada formación son típicamente móviles, trasladándose al país que ofrezca en cada momento las condiciones más atractivas. Es decir que, al menos en parte, la reducción del número de ocupados extranjeros con formación universitaria es el resultado de una decisión voluntaria de marcharse. En este sentido, estos datos muestran un costo de la crisis que normalmente no se tiene en cuenta, que es la fuga de capital humano que España había sido capaz de atraer.

El paro entre los menos formados es del 25,9% y del 9,4% entre universitarios

La tasa de desempleo también tiene un comportamiento marcadamente diferente tanto en su valor como en la evolución de según sea el nivel educativo máximo alcanzado. La tasa de desempleo para el total de España ha sido del 17,9% en junio, habiéndose incrementado 7,5 puntos porcentuales en la comparación interanual. Quienes tienen una formación secundaria incompleta o menos, sufren una tasa de desempleo mayor. Quienes alcanzaron una educación más alta, por el contrario, presentan una menor proporción de parados.

Los casos extremos son los de aquellos con hasta educación primaria, con una tasa de paro del 25,9%, y el grupo de personas con educación universitaria, con un 9,4% de desempleo. Otra forma de comparar estos datos es que, mientras 1 de cada 4 personas económicamente activas con educación primaria o inferior está desocupada, esa es la situación de menos de 1 de cada 10 activos con formación universitaria.

No sólo la proporción de desempleados es mayor entre quienes cuentan con una menor formación, sino que el incremento también es de una magnitud más importante. En efecto, la tasa de paro de las personas con hasta educación primaria tuvo un incremento interanual de 10 puntos porcentuales, al mismo tiempo que la correspondiente a personas con formación universitaria aumentó 3,7 puntos.

La desproporción en la tasa de desempleo según el nivel educativo se ha agudizado en los últimos años, lo que tenderá a hacer más regresiva la distribución del ingreso. Por ejemplo, en el segundo trimestre de 2006, la tasa de desocupación del grupo con menor formación era 1,7 veces mayor que la de quienes contaban con educación universitaria (10,4% frente a 6%, respectivamente). Tanto ahora como también un año atrás, según los datos antes señalados, esa proporción es de 2,7 veces.

Datos por nacionalidad
La proporción de españoles sin empleo es del 15,9% y la de extranjeros del 27,8%. Si se desagregan esos datos según el nivel educativo, hay tres rasgos que destacan:

1) en todos los niveles educativos, los ciudadanos españoles tienen una menor tasa de desocupación que los residentes que proceden del exterior.

2) cuanto mayor es el nivel educativo, peor es la situación relativa de los inmigrantes respecto de los españoles.

3) entre los españoles hay una disparidad mayor entre las tasa de desempleos correspondientes a los diferentes niveles educativos.

Para el contingente de ocupados con educación primaria o inferior, los inmigrantes exhiben una tasa de desempleo de 32,1% frente a 23,7% de los españoles. A medida que aumenta el nivel de formación, la disparidad se hace mayor, llegando al caso extremo de que, para quienes cuentan con educación universitaria, la tasa de desempleo de extranjeros es 2,5 veces la de los españoles (20,3% y 8,1%, respectivamente).

Que 1 de cada 5 extranjeros con educación universitaria esté sin empleo es un dato muy negativo, pues anticipa que la fuga de capital humano mencionada continuará en los próximos trimestres.

Por otra parte, hay que mencionar que los únicos que presentan una tasa de desempleo inferior al promedio nacional son los españoles con educación secundaria completa (14,4%) y españoles con formación universitaria o superior (8,1%). Todos los demás grupos de españoles e inmigrantes cuentan con más del 20% de desocupados.

Si quieres leer más noticias como Siete de cada 10 nuevos desempleados tiene un nivel educativo medio, te recomendamos que entres en la categoría de SEPE y Paro.


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Javi Navarro es periodista y el creador de CasaCocheCurro.com, un diario con información interesante que publica noticias prácticas para que les saques provecho en tu día a día. Puedes consultar cualquier duda contactando con Javi Navarro en su correo javi@casacochecurro.com. También puedes saber un poco más de su trayectoria profesional como periodista si echas un vistazo a su perfil en LinkedIn.
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